Fismuler

Fismuler es la ultima creación de los cocineros Nino Redruello y Patxi Zumárraga, cuya trayectoria habla por sí sola (Las tortillas de Gabino, La Gabinoteca y la dirección gastronómica de Tatel). Estos dos genios de los fogones le han dado una vuelta más a la tuerca, creando un concepto diferente en Madrid, que ha sido la incorporación de la gastronomía nórdica con las mejores materias primas nacionales y el resultado obtenido ha sido asombroso.

Ubicación
Está situado en el barrio  de Chamberí, concretamente en la calle Sagasta, a escasos metros de la Plaza de Alonso Martínez.
A pesar de las dimensiones del local (400 m2), pasa prácticamente inadvertido al caminar por la acera, y ese aspecto clandestino y secreto que lo envuelve es uno de los muchos encantos que emana Fismuler.

Descripción de Fismuler
La decoración del local gira entorno a la sencillez y austeridad sin ostentaciones, un claro guiño a los restaurantes del norte de Europa.
Es un lugar idóneo para pasar buenos ratos con amigos, sin que  la decoración sea la protagonista, simplemente  imprime tranquilidad. Se ha creado una atmósfera de aspecto descuidado, casi a medio terminar, con las paredes desnudas de yeso y adobo, con mesas de madera reciclada sin mantel, las lámparas de mimbre, bombillas de filamento y multitud de velas que inundan todas las estancias.

Esta dividido en diferentes zonas: al entrar nos recibe una mesa alta para compartir que funciona sin reserva. El resto de las salas se sitúan a una altura inferior. La primera de ellas, es la más amplia, que la preside una gran mesa de banco corrido para 16 comensales y mesas desiguales de distintas formas y tamaños; el segundo salón es más tranquilo con menos mesas; pero  lo que marca la diferencia de otros restaurantes son los  rincones clandestinos: como la mesa del patio interior (que funciona como semi reservado) o la mesa de la cocina, donde convives con los cachivaches de la cocina.

Sus MUST
Su cocina esta basada en las influencias nórdicas donde el producto es el punto fuerte y las elaboraciones son sencillas. Aunque esto no nos lleve a engaño, porque aquí los platos tienen mucha técnica y trabajo oculto.
La carta no es muy extensa y los platos son abundantes, pensados para compartir. Se compone de tres apartados: una docena de entrantes, ocho principales y tres postres. Esta varia prácticamente a diario dependiendo los productos del mercado, pero manteniendo siempre unas elaboraciones fijas que son los must del local.

Original es el aperitivo con el que nos dan la bienvenida. El cual consiste en pan con mantequilla procedente de leche sin pasteurizar junto con carpaccio de ternera ahumado especiado con café y pimienta. En ese momento empiezas a ser consciente que Fismuler es diferente.
En la sección de entrantes hay dos elaboraciones de mar y montaña muy destacables, tanto en la ejecución, en la elección de los productos y por supuesto el resultado que es espectacular, estas son: los garbanzos salteados, ternera y cigalitas  y en temporada las alcachofas, angula de monte (boletus) y berberechos a la parrilla. Pero si hay un entrante que hay que pedir sí o sí, ese es la tortilla de ortiguillas (algas) con polvo de espirulina, es de otro planeta.

De la parte de los principales, no hay tanto donde elegir, aun así es complicado. Nosotros de pescado optamos por la lubina confitada, su emulsión, hinojo encurtido, que nos arrepentimos no haber hecho barcos de pan en la salsa. Para la opción de carne y aunque no somos mucho de pollo escogimos el pollo de caserío, patata ratte, cebollas encurtidas, la sorpresa fue máxima, estaba sensacional.

Pero lo que sí es imprescindible es hacerle hueco a los postres. Aquí es casi una obligación la tarta de queso (mezcla de queso fresco, Idiazábal y azul), simplemente espectacular, y para mas inri es un fuera de carta (realizan solamente una tarta por turno de comidas y hasta fin de existencias). Pero si eres más de chocolate, entonces lo tuyo será el soufflé de chocolate y helado de pan de especias (se hace en el momento por lo que su elaboración tarda unos 15 minutos).

En el capitulo de las bebidas, sigue con la misma filosofía que el resto. La carta de vinos bien elegida y poco habituales (en su totalidad se sirve en copas). Pero lo que realmente destacan son con sus jarras de sangría, micheladas, rebujito para compartir.
Otro hit son sus macerados (que se encuentran en estanterías a la entrada del local) y que mejor forma de terminar una buena cena que con uno de sus destilados mientras disfrutas de la música en vivo que ofrecen los sábados noche.

En resumen: Es buen rollo, se desprende creatividad desde el momento que entras por la puerta. Trabajan con el mejor producto y lo ejecutan con maestría para ofrecernos unas elaboraciones sorprendentes.
Te aconsejamos que te dejes llevar por la clandestinidad y la calidez del ambiente nórdico  que entre velas nos regala Fismuler.

Fismuler
📍 Calle de Sagasta, 29, Madrid
⏰ Comidas:
De lunes a sábado de 13:30 a 16:00.
Cenas:
De lunes a sábado de 20:30 a 24:00.
Domingos cerrado.
📞918 277 581
💻http://fismuler.es/
💰35-40 €/p.p.
🍴La tortilla de ortiguillas, los garbanzos con tendones y cigalitas,la lubina confitada, su emulsión, hinojo encurtido y tarta de queso.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s